LA PEDRA DA GÁVEA

Por: Carlos E. Casero

 

 

00000
 

 

 

Ubicada en el Parque Nacional de la Tijuca, en la ciudad y estado de Río de Janeiro en Brasil, y entre las populosas barriadas cariocas de Tijuca y São Conrado, se alza 842 metros sobre el nivel del mar el espectacular cerro rocoso de la Pedra da Gávea, que debe su nombre a los descubridores portugueses que arribaron a la Bahía de Guanabara el 20 de Enero del año 1.502, y que posteriormente fundaron la ciudad de Río de Janeiro el 1 de Marzo de 1.565, eligiendo este punto geográfico concretamente por ser un excepcional punto de observación de control del tráfico marino de las “carabelas o gáveas” que se aproximaban a las inmediaciones de la ciudad.

 

 

 

¿Casualidad de la naturaleza o obra de la mano del hombre?

 

 

A parte de constituir un excelente punto de observación, la gigantesca roca emplazada en medio de un exuberante vergel que la realza como una auténtica joya de la naturaleza, llamó también poderosamente la atención de aquellos primeros descubridores europeos sus “muy características y caprichosas formas” que, quinientos años después, continúan sorprendiendo a todos aquellos que contemplan su majestuosa figura.

Si bien éstas “características y caprichosas formas” han sido atribuidas a un fenómeno psicológico muy habitual denominado pareidolia, consistente en una respuesta refleja rápida a  partir de un campo real de percepción escasamente estructurado, en donde el individuo cree percibir algo distinto, mezclando lo percibido con lo fantaseado, tal como sería el caso más comun de apreciar animales u objetos conocidos en las formas de las nubes en el cielo, aunque a no pocos observadores les asalta la duda de que dicha explicación sea suficiente para aclarar lo que ante sus ojos se presenta como algo más complicado y enigmático.

 

 

 

Ubicación de La Pedra da Gávea (circulo rojo) sobre un plano de Río de Janeiro (Brasil).

 

 

 

Desde su descubrimiento hasta el día de hoy, la primera impresión que se percibe cuando clavamos nuestros ojos en la enorme roca de la cúspide, es la de estar observando el rostro de un anciano barbado, en el que se logran distinguir sin gran esfuerzo rasgos faciales característicos como ojos, pómulos, frente, boca, orejas, etc, que configurarían una gigantesca cabeza humana. Y por si fuera poco, continuando con el resto de la gran roca unida en la parte trasera a la “cabeza”, se parece también entrever el cuerpo de un animal, como si todo el conjunto de cabeza y cuerpo, representase una colosal esfinge de las mismas características de las que podriamos observar en Egipto o en el medio oriente.

A pesar de tan sugerentes formas y a tan elevando número de casualidades, todo hubiese quedado como un curioso capricho de la naturaleza si no  fuera porque la enorme mole de Pedra da Gávea, junto con otros puntos próximos a su ubicación, y otros no tan cercanos pero repartidos por toda la geografía de Brasil, han arrojado numerosas pruebas de que, tal vez, la “imaginaria esfinge” fuese tallada realmente por la mano del hombre.

Ya los primeros exploradores europeos detectaron extrañas señales y figuras en las laderas de la Pedra da Gávea y también de la no menos conocida como Pão de Açúcar (Pan de Azúcar), otra de las colosales rocas que se erigen en Río de Janeiro, si bien no es hasta el siglo XIX cuando se inician los primeros trabajos serios de investigación, en la que se localizó en 1.836 una inscripción en letras fenicias que impulsó la leyenda sobre los verdaderos orígenes de Pedra da Gávea. En dicha inscripción aparecían los siguientes caracteres:

 

LAABHTEJBARRIZDABNAISNEOFRUZT

 

En 1.963, el arqueólogo y presidente del Instituto Geográfico de Manos llamado Bernardo de Azevedo Silva Ramos, logró traducir este texto, colocando en sentido inverso las letras:

 

LAABHTEJBARRIZDABNAISINEOFRUZT

TZURFOENISIANBADZIRRAB JETHBAAL

Tzur FOENISIAN Badz RAB JETHBAAL

(Tiro de Fenicia, Primogénito Jethbaal)

 

 

A unos 30 metros por debajo de la cima de la “cabeza”, en el lado Este, en un lugar de muy difícil acceso al que solo se puede llegar equipado con equipo de escalada, se encuentra la principal de las inscripciones.

 

 

                                  

El mismo Bernardo de Azevedo recorrió a lo largo de varias décadas la selva amazónica localizando más de 2.800 inscripciones rupestres, entre las que en su inmensa mayoría reconoció textos en fenicio y griego (Inscripçoes e tradiçoes da America  prehistorica, especialmente do Brasil. Río de Janeiro, Imprenta Nacional, 1930). Pero él,  no fue el único investigador en desglosar los numerosos vestigios fenicios en Brasil. A little away from the Longá and Parnaiba rivers' confluence, in Piaui state, there is a lake where Phoenician shipyards and a harbour with a place reserved to tie the " Carpássios " (old long traveling ships) were discovered. En Río Grande do Norte, después recorrer un canal de 11 km. los barcos fenicios solían anclar en el lago Extremoz, o así al menos los creía The Austrian professor Mr.el profesor austriaco Sr. Ludwig Schwennhagen studied the place's subterranean parts and the embankments carefully and also some others that exist near the village of Touro where the Phoenician navigators anchored after roaming about 10 km of a canal. Ludwig Schwennhagen, que estudió partes subterráneas del lugar y distintos terraplenes próximos al lago y también algunos otros que existen cerca del pueblo de Touro.The same professor Schwennhagen tells us that he found Phoenician inscriptions in the Amazon in which there were references to many kings of Sidon and Tyre (887 to 856 BC). El mismo profesor Schwennhagen aseguraba que se encontró con inscripciones fenicias en el Amazonas en las que figuraban referencias a muchos reyes de Sidón y Tiro (887 a 856 a C). Schwennhagen believes that the Phoenicians used Brazil as a base during 800 years at least, leaving here, besides material evidences, an important linguistic influence among the natives.Schwennhagen creía que los fenicios utilizaron Brasil como una base durante al menos  800 años, dejando durante este periodo numerosos restos y evidencias materiales, incluida  una influencia lingüística importante entre los indígenas.

 

 

Desde su descubrimiento hasta el día de hoy, la primera impresión que se percibe cuando clavamos nuestros ojos en la enorme roca de la cúspide, es la de estar observando el rostro de un anciano barbado, en el que se logran distinguir sin gran esfuerzo rasgos faciales característicos como ojos, pómulos, frente, boca, orejas, etc, que configurarían una gigantesca cabeza humana.

 

 

En los años veinte, el investigador Raimundo Lopes, nacido en el Estado de Maranhão, excavó  en las inmediaciones del lago Pensiva antes conocido como Maracu, donde encontró lo que según él eran los astilleros de madera petrificada de origen fenicio, y que contenían gran variedad de herramientas y clavijas de bronce. Researcher Raimundo Lopes, born in Maranhão State, excavated that location at the end of the twenties and discovered typically Phoenician tools. In Rio Grande do Norte state, after roaming a 11 km canal, the Phoenician boats used to anchor in the Extremoz lake.También un poco lejos de la confluencia de los ríos Longa y Parnaíba, en el estado de Oaxaca, hay un lago donde se descubrieron otros astilleros fenicios y un puerto con un lugar reservado para el montaje de los "Carpássios" (antiguos buques diseñados para realizar largos trayectos).

Otros lugares localizados con extrañas construcciones se sitúan en Niteroi, Campos y Tijuca, que han sugerido a distintos investigadores que los fenicios se establecieron realmente allí, así como en otros muchos lugares de Brasil, como por ejemplo en una isla de la costa de Paraíba, otro estado de Brasil, alejada de Río, donde fueron localizadas  piedras ciclópeas y ruinas de una antigua fortificación con habitaciones enormes y extensos corredores y pasillos, que en ningún caso pudieron ser construidos por los miembros de las tribus locales.

Robert Frank Marx, un arqueólogo americano interesado en encontrar pruebas sobre antiguos navegantes precolombinos en Brasil, comenzó en octubre de 1.982 una serie de inmersiones en la bahía de Guanabara, frente a las costas de Río de Janeiro. Quería encontrar un barco fenicio hundido que probara definitivamente que la costa de Brasil fue visitada  en tiempos remotos por  civilizaciones orientales procedentes de África y Europa. Aunque no logró encontrar el ansiado navío en las profundidades de la bahía carioca, si que localizó  varias piezas de cerámica, entre las que destacaban tres grandes jarrones con una clara influencia fenicia. Todas las piezas pasaron rápidamente a colecciones privadas, perdiéndose seguidamente su rastro, a excepción de uno de los jarrones que quedó en manos de José Roberto Texeira, uno de los buzos que trabajó para  Robert Frank Marx.

 

 

 

A la derecha podemos ver una de las posibles representaciones, una gigantesca esfinge, tal y como defienden los partidarios de la naturaleza artificial de La Pedra da Gávea.

 

 

Incluso al otro lado del océano los investigadores no han dejado de sorprenderse ante el hallazgo de algunos objetos aparentemente "fuera de lugar". Tal es el caso de las excavaciones que tuvieron lugar en Sidón, una de las antiguas capitales fenicias en el Mediterráneo oriental, donde  los arqueólogos franceses en  el año 1.860 desenterraron muchos artefactos tallados en una clase de madera que sólo podría haber sido conseguida en Brasil, según las pruebas botánicas, y que It is the famous " quebracho " or " quebra machado " (the "ax breaker") as it its known in the Brazilian countryside. se correspondía con la especie conocida como "quebracho" o "quebra Machado", oriunda de tan lejanas latitudes.

Otra de las supuestas pruebas desaparecidas quizá en manos de algún coleccionista privado, y que podría apoyar la presencia de antiguos pobladores de origen fenicio en tierras de Sudamérica, sería la del conocido caso de la Piedra de Paraíba.  En 1.872 fue desenterrada una baldosa grabada que quizás pruebe alguna vez (si es que es de nuevo localizada) que navegantes fenicios llegaron a Brasil dos mil años antes de su descubrimiento oficial. Esta piedra o baldosa localizada en unas plantaciones del Estado de Paraíba, se fragmentó en cuatro pedazos durante su extracción, y ante el riesgo que suponía su traslado, se realizaron copias de las inscripciones que en ella aparecían para ser remitidas al Instituto Histórico de Río de Janeiro, donde ninguno de sus miembros con el vizconde de Sapuacahy a la cabeza lograron descifrar los extraños signos que aparecieron ante sus ojos. Tras consultar con sus homólogos europeos, dio comienzo hasta el día de hoy, un amplio debate que enfrenta a quienes defienden la autenticidad y procedencia de las inscripciones y quienes piensan que no son más que garabatos de una burda falsificación.

 

 

Distintos alfabetos procedentes del Medio Oriente.

 

 

Quizá lo más sorprendente de esta historia es que ciertos aspectos como rasgos y signos de las inscripciones de la Piedra de Paraíba, eran totalmente desconocidos por los expertos lingüístas en la época del descubrimiento, y que tan solo varias décadas después, gracias a hallazgos arqueológicos de indudable origen fenicio en el Medio Oriente, Europa y el norte de África, fueron apareciendo también en otras inscripciones similares. En definitiva, algunos de los símbolos y señales que aparecían en la Piedra de Paraíba, fueron los primeros de su clase encontrados en el mundo, pero fueron totalmente ignorados hasta que no aparecieron posteriormente en emplazamientos arqueológicos muy determinados.

 En 1.967, Cyrus Gordon, director del Departamento de Estudios Mediterráneos de la Universidad de Brandeis, muy próxima a Boston (EE.UU), gracias a los últimos descubrimientos de las últimas décadas  acerca de los símbolos y escritura fenicia, anunció que había logrado descifrar el texto de la Piedra de Paraíba. En ellos se narraba lo siguiente:

 

“…Somos hijos de Canaán, de la ciudad de Sidón. El reino se dedica al comercio. Estamos varados en esta costa montañosa lejana y queremos sacrificar ante los dioses y las diosas. En el año 19 del reinado de Irma, hemos zarpado de Ezlon Geber por el Mar Rojo,  con diez barcos. Hemos navegado ya dos años y hemos circunnavegado esta tierra, tanto caliente como lejana de las manos de Baal y hemos llegado aquí doce hombres y tres mujeres, porque en otra costa diez de ellas han muerto, porque habían pecado. Que los dioses y las diosas nos sean favorables...”

 

La mención al soberano de “Hiram” nos remontaría por tanto al Rey de Tiro, contemporáneo de David y Salomón, que reinó en torno a los años 979 a 945 a C. aproximadamente (hay otras dataciones que lo sitúan entre los años 969 a 936 a C.), sin embargo, la mayoría de eruditos en la materia ha preferido mantenerse al margen de los datos arrojados por la Piedra de Paraíba, por una sencilla razón. Nadie después de su descubrimiento inicial ha vuelto a ver dicha piedra con las inscripciones. Tan solo quedan las copias del texto que un 11 de Septiembre de 1.872 entraron en el Instituto Histórico de Río de Janeiro.

 

Volviendo de nuevo a Pedra da Gávea y a su supuesta esfinge gigantesca sobre su cima, cabe destacar algunas de sus principales características. Los dos ojos asociados a la cabeza no profundizan mucho en el interior de la roca. Una de las orejas, exactamente la derecha, posee una gruta que se adentra en el interior de la mole pétrea. Existen numerosas piedras grandes en la parte superior de la cabeza que se asemejan por su disposición a una especie de corona o adorno regio. También sobre la cabeza, y en la parte Noreste, destaca una cavidad enorme con la forma de un portal de unos 15 metros de altura por 7 metros de ancho y 2 metros de profundidad. Justo al otro extremo, al Sureste, aparece un dolmen que contiene algunas marcas de difícil interpretación. Y entre ambos emplazamientos, en el punto más elevado, hay como una especie de pequeña pirámide realizada en un solo bloque de piedra. Algunas otras inscripciones parecidas a pequeñas serpientes, rayos solares, etc, aparecen diseminadas en toda el área de la parte superior de la montaña.

 

 

 

Dos perspectivas diferentes de La Pedra da Gávea.

 

A unos 30 metros por debajo de la cima de la “cabeza”, en el lado Este, en un lugar de muy difícil acceso al que solo se puede llegar equipado con equipo de escalada, se encuentra la principal de las inscripciones a la que hacíamos referencia anteriormente, y que haría supuestamente mención a un personaje de la antigua Fenicia. Los defensores de la hipótesis artificial de las formas de Pedra da Gávea, argumentan que, el lugar donde debería estar situada la nariz, al igual que la de la esfinge de Giza en Egipto, ha desaparecido, quizá tal vez por el peso y la erosión producida a lo largo de los últimos siglos.

¿Es posible entonces que la imponente figura de Pedra da Gávea fuera esculpida por la mano de los antiguos navegantes fenicios?

Los fenicios habitaron las costas del Mediterráneo, en la estrecha y fértil franja situada entre el mar y las montañas del Líbano y el Anti-Líbano. Their small territory, the presence of powerful neighbours and the existence of much cedar wood (quite good for naval construction) in the mountain forests may have been the additional elements that guided the Phoenician civilization towards the exploration of the seas. Esta pequeña porción de territorio, la presencia de poderosos vecinos y la existencia de abundante madera de cedro de excepcional calidad en sus bosques que facilitaban la construcción naval,  fueron sin duda alguna los principales impulsores que guiaron  a la civilización fenicia hacia la exploración de los mares.

 

 

Según ciertos investigadores, habría gran cantidad de evidencias dispersas por todo Brasil así como en el resto del continente americano, que señalarían la presencia de antiguas visitas de civilizaciones procedentes de otros continentes como sería, por ejemplo, la fenicia.

 

 

Hoy no existe una respuesta basada en claras y rotundas evidencias capaz de contestar a la pregunta que nos formulábamos con anterioridad, pero  muy pocos investigadores ponen ya en duda la enorme capacidad de los navegantes fenicios y sus embarcaciones que desde tiempos inmemoriales estuvieron al servicio de los principales imperios de la época; egipcios, griegos, romanos, etc, para poder realizar desplazamientos intercontinentales utilizando sus conocimientos sobre los vientos y corrientes marinas, y no precisamente en pequeños y débiles navíos como podamos imaginar. Ya el historiador romano de origen judío Flavio Josefo nos dejó testimonio directo de la existencia de barcos que, además de su tripulación, eran capaces de albergar seiscientos pasajeros y gran cantidad de mercancías.

The Phoenicians inhabited the Mediterranean coasts, the narrow and fertile strip located between the sea and the mountains of Lebanon and Anti- Lebanon.Todo el continente americano de Norte a Sur está plagado por completo de numerosas evidencias que señalan la presencia en el pasado de visitantes del otro lado del océano, pero pocos lugares evocan tanto el encanto y el misterio de las leyendas de los viejos navegantes como la Pedra da Gávea.

 

 

 

 
00000
 

SUBIR A CABECERA

VER MAS ARTICULOS

 

Google