EL SECRETO DE LOS DIOSES

Los grandes misterios del pasado, explicados por la ciencia

 

Por: Manuel Carballal

© Manuel Carballal – Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización personal del autor.

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¿Que ocurriría si un experto en religiones comparadas y en investigación criminológica aplicase las modernas técnicas de investigación policial a los más famosos misterios del pasado? Con la ayuda de jesuitas, dominicos, franciscanos, y otros misioneros destinados en África, Asia, América o Europa, Manuel Carballal ha completado una vuelta al planeta visitando los enclaves arqueológicos más enigmáticos y conviviendo con brujos, hechiceros y chamanes de todas las culturas, para descubrir sus secretos. “El secreto de los dioses” está publicado por Martínez Roca y este es un adelanto de su contenido.

Durante el funeral de Juan Pablo II cientos de miles de católicos pedían su inmediata canonización. Sin embargo, el camino hacia la santidad tiene varios peldaños. El candidato, en este caso Karol Wojtyla , primero ha de ser considerado venerable siervo de Dios, después beato y finalmente santo. Para ello es necesario que la comisión vaticana considere probados al menos dos milagros atribuidos al supuesto santo, y en el caso de Juan Pablo II, la primera voz que se alzó entre la curia de Roma, para testimoniar un milagro, fue nada mas y nada menos que la del Cardenal Francesco Marschisiano, quien, durante el transcurso de una misa por el anterior Papa, al dia siguiente de las exequias, dio el primer testimonio de un milagro realizado por Wojtyla:. Según el confeso Marschisiano, años atrás había sido operado en la carótida y un error médico le había dañado las cuerdas vocales: “Como un padre, el Papa me salió al encuentro y comenzó a acariciarme durante dos o tres minutos donde me habían operado. Yo me quedé sin habla mientras, me decía: "No tenga miedo, verá, vera… El Señor le devolverá la voz. Verá. Yo rezaré por usted. Verá…". Poco después quedé curado…”.

Lo curioso es que este singular testimonio proviene de quien fue responsable, hasta el 30 de agosto de 2004, de la sección más sugerente y misteriosa del poder Vaticano. Su nexo de unión con el pasado de la humanidad, y la justificación histórica de su existencia: la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra.

 

LA ARQUEOLOGIA DE DIOS


En dicha fecha, exegetas, teólogos y observadores de la Iglesia nos sorprendimos al averiguar que el Santo Padre había aceptado la precipitada dimisión del Cardenal Marschisiano, amigo personal de Karol Wojtyla desde 1962, de la Comisión de Arqueología Sacra del Vaticano. En su lugar el Papa nombró sucesor al obispo Mauro Piacenza, hasta entonces presidente de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia.

La Pontificia Comisión de Arqueología Sacra, por definición, confiere al Vaticano el sentido de ser lo que es. La sede terrenal del cristianismo. El trono de Pedro esta, donde está, por una justificación arqueológica e histórica. Aunque tan cuestionable como cuestionada. Instituida por Pío IX exactamente el 6 de enero de 1852, «para custodiar los sagrados cementerios antiguos,, su conservación, ulteriores exploraciones, investigaciones y estudios y proteger las más antiguas memorias «de los primeros siglos cristianos, los monumentos insignes»,  la Comisión de Arqueología Sacra fue creada por sugerencia de un arqueólogo romano, Giovanni Battista de Rossi, que es considerado el Padre y Fundador de la Arqueología cristiana, a fin de organizar mejor las excavaciones, restauraciones y tutela del gran complejo de catacumbas que estaba saliendo a la luz en la Vía Appia. Este experto aportó las bases científicas de la arqueología cristiana, estudiando y excavando las catacumbas romanas, según un moderno método topográfico que toma en consideración simultáneamente las fuentes históricas y los monumentos. No en vano una calle lleva su nombre en Roma, en cuyo número 46, por cierto, se ubica la Congregación del Santísimo Sacramento.

Dos museos vaticanos encierran parte de los secretos arqueológicos recopilados por la Santa Sede durante los últimos veinte siglos: el Museo Pio Vaticano, dependiente de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra, y el fascinante Museo Misionero-

Etnológico. Este ultimo,  al igual que la Comisión Pontificia de Arqueología Sacra,  fue fundado por el Papa Pío XI, en   noviembre de 1926, tras la conclusión de la Exposición Universal Misionera, que el mismo Pontífice había organizado con motivo del Año Santo de 1925. El 1° de febrero de 1927 se inauguró el museo en la sede del Palacio de Letrán, donde quedó hasta 1963. En 1973, bajo el pontificado de Pablo VI, fue reorganizado en la actual sede del Vaticano. El núcleo original de la colección, de unas 40.000 obras, había sido seleccionado por una comisión especial de expertos, entre 100.000 objetos procedentes de todo el mundo. Entre esos tesoros destacaban la colección de numismática china del Padre José Kuo, los retratos de yeso de las poblaciones amerindias realizados por el escultor alemán Ferdinand Pettrich, y también la colección de descubrimientos prehistóricos de la Escuela Británica de Arqueología de Jerusalén y la preciosa colección de objetos ceremoniales de la zona de Sepik (Nueva Guinea) del Padre Kirschbaum. Con el paso de los años nuevas piezas, algunas de incalculable valor, fueron ingresando los fondos “confidenciales” del Museo. La colección actual, que asciende a unas 80.000 obras, se halla estructurada en dos recorridos diferentes. En el primero, abierto al público, se exponen objetos principalmente de tipo religioso, procedentes de cuatro zonas geográficas (Asia, Oceanía, África, América). A este recorrido se une un sector llamado "Síntesis Misionera" que reúne obras realizadas después de la evangelización.

 

LOS INDIANA JONES DEL VATICANO

Incomprensiblemente ningún estudioso de los misterios del pasado se ha percatado de que los primeros arqueólogos, aventureros, exploradores y viajeros de la historia, fueron los misioneros cristianos. Personajes como el indomable Dr. Livingstone, misionero protestante antes que médico, y el primer hombre blanco en llegar a los rincones más remotos del África negra. O católicos como Wilhelm Schmidt, primer director del Museo Etnológico del Vaticano fue misionero de la orden de los Verbitas y antropólogo, y además profesor de etnología, lingüística e historia de las religiones en las universidades de Viena y de Friburgo. En 1906 fundó la revista Anthropos, que dio origen a la teoría del círculo cultural, según la cual la cultura de una etnia es un conjunto estratificado y correlativo de rasgos que evoluciona al contacto con la cultura de otras etnias. Sus principales investigaciones versan sobre la génesis de la idea de Dios y sobre la formación de las representaciones religiosas en las sociedades primitivas. De su extensa bibliografía cabe destacar El origen de la idea de Dios (1912-1955) y Pueblos y culturas (1922).

Y a Schmidt hay que unir una lista interminable de misioneros que accedieron por primera vez a los secretos arqueológicos, antropológicos y chamánicos de las grandes civilizaciones ya desaparecidas, como José Gumilla, misionero y lingüista superior que se pasó mas de treinta años con los indígenas, siendo autor de los primeros descubrimiento científicos del Orinoco; Gregorio Garcia, dominico español destinado como misionero en Perú y México, donde estudió las antiguas civilizaciones y publico su revelador “Origen de las Indias del Nuevo Mundo e Indias Occidentales”;Henri Alexandre Junod, misionero y antropólogo suizo que vivió 26 años con los baronga, y con los tonga de la República de Sudáfrica, de los que estudió, en concreto, su organización social y su religión; Luís de Valdivia, jesuita español que desarrolló su labor con los indígenas de Chile y Perú y, como estudioso de la lengua mapuche, publicó en Lima su “Arte y Gramática General de la Lengua que Corre en Todo el Reino de Chile”; Henri Breuil sacerdote y arqueólogo francés, a quien debemos insuperables reproducciones de las cuevas de Altamira. Y muchos otros, como Gustavo Le Paige, sacerdote y arqueólogo que Llego a Chile en 1954 y hasta su muerte investigó las antiguas culturas del norte del país, fundando el Museo San Pedro en el misterioso desierto de Atacama; Franz Kirschbaum, misionero verbita particularmente activo a comienzos del siglo XX entre las poblaciones papúas de Nueva Guinea, y recolector durante veinte años de muchos de los objetos religiosos del Museo Misionero-Etnológico del Vaticano, o su compañero Martín Gusinde, sacerdote y antropólogo alemán, discípulo de Schmidt, y autor de extraordinarias investigaciones antropológicas en Tierra del Fuego, amén de responsable de una sugerente colección de objetos provenientes de la misteriosa Isla de Pascua, ahora custodiados en el museo, y que sitúan a las enigmáticas esculturas pascuenses (moaí) a años luz de cualquier fantasía alienígena. Nadie mejor que esos misioneros para guiar mi viaje alrededor del mundo. Por eso debo agradecer a jesuitas, dominicos, Padres Blancos, combonianos, Hermanas de la Caridad,  franciscanos, y tantos otros, que me acogiesen en sus misiones de India, Egipto, Haiti, Peru, Malawi, o el Sahara, entre otras, y que me permitiesen acceder a sus archivos, bibliotecas y documentos. Así es como pude alcanzar el secreto de los dioses…  Cientos de supuestos enigmas y misterios que me encontré en mis viajes, de la mano de los misioneros, y a los que llegué buscando una prueba objetiva de lo sobrenatural, de lo no humano… desgraciadamente tras una investigación más exigente, todos esos misterios dejaron de serlo. He aquí 6 ejemplos:

 

6 SECRETOS DE LOS DIOSES:

ASIA  ¿QUIEN PINTO AL ASTRONAUTA DE FERGANA?

 

Erich von Däniken publicó esta  foto en varios de sus libros, como “El mensaje de los dioses” o “El oro de los dioses”, y no es raro que muchos otros autores, repitan la imagen en cientos de libros, porque no existe ninguna otra que pueda ejemplificar con tanta nitidez la teoría de la visita de extraterrestres en el pasado de la humanidad. Yo también lo creía hasta que decidí descubrir la verdad.

Llegue hasta la frontera de Kazakistan guiado por el General Battsagan Tsiiregzen, exviceministro de los Servicios Secretos mongoles, y su influencia fue vital para resolver muchos de los misterios arqueológicos que encontramos a nuestro paso, durante el mes y medio que recorrimos la estepa. Desgraciadamente el valle de Fergana, compartido por Tayikistán, Kirguizistán y sobretodo Uzbekistán se ha convertido en un hervidero de bandas de narcotráfico, traficantes de armas, y grupos islamístas radicales que intentan implantar el califato en la región. Además, en el valle se encontró petróleo,  y desde 1989 se vienen dando disturbios armados y auténticas masacres, que han conseguido eludir los titulares internacionales una y otra vez. Quizás por eso los seguidores de Däniken han tenido que limitarse a reproducir la misma foto una y otra vez, sin  acceder a la cueva donde supuestamente se encontraba la singular pintura.

Fue complicado conseguir el ejemplar de la revista Spoutnik, donde se había publicado por primera vez la imagen del “astronauta” de Fergana. Se trataba del número 1 de la revista, editado en 1967.  La revista Spoutnik, tal y como me explicó el General, pretendió ser la equivalente rusa de la popular “Selecciones de Reader´s Digest”, tanto en su formato, 13 por 19 cm. como por las más de 200 páginas de cada número. El contenido, el mismo: ciencia, viajes, cultura, etc. En dicho número, se publicaba un  artículo titulado “Los visitantes del Cosmos”, de V. Zaitsev, sobre la teoría de los dioses extraterrestres en el pasado. B. Brousnlov, ilustrador oficial de la revistas, recibió la orden de dibujar una ilustración para la cabecera de dicho articulo, y en esta primera reproducción, como en otros dibujos de Brousnlov en otros números de Spoutnik aparece su firma en el ángulo inferior de su trabajo. Alguien mutilo la firma del autor y hizo circular la imagen de Fergana como si fuese la foto de una pintura antigua real. El “astronauta” de Fergana, jamás existió mas que en la imaginación de un dibujante.

 

HAITI: EL SECRETO DE FABRICAR LOS ZOMBIS

 

Cuando entramos en el cementerio de Belladere, en Haiti, en aquella mañana del 1 de noviembre, festividad de todos los santos, encontramos varias tumbas profanadas, con los ataúdes abandonados a su suerte en medio del camposanto. Al abrir aquellos féretros, y como nos había advertido el houngan Monsieur Elié la noche anterior durante el espectacular ritual vudú al que asistimos, descubrimos que alguien se había llevado los cadáveres. Según en houngan, el podía arrancar a un muerto de su tumba para hacerle sufrir la muerte segunda, la temida zombificación, y aquellos ataúdes vacios parecían darle la razón…

Casi todos los haitianos creen que los bokor (hechiceros vudú) pueden arrancar el alma de una persona y aprisionarla en una botella de cristal, para dominar así el cuerpo del difunto, y sacarlo de la tumba convertido en un zombi. Después de varios viajes a Haití, y de entrevistar  y convivir a más de una docena de hounganes y bokores vudu, comenzamos a intuir que el secreto de su poder no tenía nada que ver con el más allá, sino mas bien con los conocimientos químicos y farmacológicos que los hechiceros africanos adquirieron durante siglos de observación sobre los venenos y sustancias de origen animal y vegetal en la selva. De hecho, ya los criminólogos y juristas haitianos lo tipificaron,  hasta 1953, en el artículo 149 del antiguo Código Penal de Haití que decía: “Se califica también de atentado por envenenamiento a la vida de una persona, el empleo que se haga contra ella de sustancias que, sin causar la muerte, hubieran producido un estado letárgico mas o menos prolongado, de cualquier manera que esas sustancias hubieran sido empleadas y sean cueles fueren las consecuencias. Si como resultado de este estado letárgico, hubiera sido inhumada la persona, el atentado será calificado de asesinato”.

El secreto que los bokor guardan celosamente es el “poudré” un potente anestésico confeccionado en base a la tetradotoxina, un veneno extraído del pez globo, que los brujos preparan con pericia matemática, para  ralentizar el ritmo cardiorrespiratorio de sus victimas, que serán enterradas vivas. Después ellos sacaran al desgraciado de la tumba y lo venderán como esclavo en la republica dominicana. El pánico y la superstición harán el resto. Y no dudarán en utilizar trucos de ilusionismo y sofisticados montajes, para aterrorizar aun mas a los creyentes en sus falsos poderes sobrenaturales. Al descubrir uno de esos fraudes, machete en mano, estuvimos a punto de perder algo mas que la fe en una siniestra noche haitiana….

 

LAS TECNOLOGIAS DE LOS TERRESTRES-EXTRA

 

Cuando hay tormenta en las altas cumbres de los andes, los cóndores descienden hacia las llanuras del desierto de Nazca para evitar los relámpagos y las lluvias. Y cuando los campesinos de Nazca y Paracas, ven a los cóndores sobrevolando sus famosas “pistas”, saben que hay que abrir las cercas y prepararse para las crecidas de los rios. Por eso se adora al condor como el dios que trae las aguas para las siembras…

Todas las creencias religiosas tienen un porqué, y al igual que para los incas los cóndores traen las aguas, para las tribus del sahara son los tuareg los que preceden a las valiosas lluvias en el árido desierto. No porque posean ningún poder mágico, como creen los demás nómadas, sino porque han aprendido a descifrar los símbolos de la naturaleza para descubrir que ciertos vientos y ciertas nubes, traen la lluvia, como ciertas plantas crecen mejor donde hay cadáveres enterrados, o ciertos animales emigran justo antes de un terremoto. Los tuareg descifran los síntomas y acuden al lugar donde va a caer el agua, antes de que descarguen las nubes, pero los demás nómadas solo ven que llegan los tuareg y luego la lluvia, y creen que los primeros traen a la segunda.

Las tradiciones antiguas rebosan ejemplos, ya que siempre existieron sabios que supieron observar a la naturaleza para descifrar sus secretos; Da Vinci, Heron de Alejandria, Imhotep, etc, que así se desarrollaron secretas, que en pleno siglo XXI se mantienen en las tribus perdidas de todo el mundo. En el Sahara pude examinar las “neveras del desierto”, ingeniosos odres de piel de cabra que producen una exudación exterior que mantiene el agua fría con mas eficiencia que nuestros frigoríficos; o las “jarras beduinas”; una especie de insólitos botijos que burlan la ley de la gravedad, con un ingenioso sistema de compartimentos internos, y que también mantienen el agua fría. En los oasis egipcios, por ejemplo, aun es posible ver artesanos que perforan las piedras con extraordinarios taladros de abrasión, tal y como  lo hacían los constructores de las pirámides. En Paracas y Nazca aun existen restos de los enormes globos aerostáticos, y marcas de las hogueras con las que calentaban el aire para que volasen,  los constructores de las famosas “pistas de Nazca”. Y el mismo principio aerostático podemos aplicar a los “vimanas” descritos en la literatura védica. Ya Marco Polo vio como los chinos volaban con grandes cometas, y así lo detallo en sus crónicas, y es que el hombre ha tenido la capacidad de volar, desde el principio de la historia.

 

INDIA:  ¿“PODERES” SOBRENATURALES DE LOS GURUS?

India fue el lugar escogido por mi apóstol favorito, Santo Tomas (el escéptico), para llevar adelante su apostolado. Sus pasos fueron seguidos, siglos después, por dominicos y jesuitas, entre otros, que se encontraban con un dilema teológico, al presenciar como místicos y gurus hindues, que ni habían sido bautizados, eran capaces de realizar prodigios considerados “signum Dei” por los místicos cristianos, y por tanto obra de Dios ¿Como podía Dios conceder esos poderes a paganos no bautizados?  Parecía lógico que Dios otorgase a místicos como Santa Teresa, San Ignacio, San Juan de la Cruz, la capacidad para soportar el martirio, para aguantar sin alimento largos periodos, para someter su cuerpo a duras pruebas físicas con cilicios, flagelaciones, y todo tipo de penitencias, pero ¿como explicar que exactamente los mismos fenómenos que se dan en contextos cristianos, se produjeran entre los paganos? Yo seguí los pasos de aquellos misioneros en India, y compartí sus dudas.

En San Pedro Manrique (España) cada 24 de junio, los devotos de la Virgen de la Peña se encomiendan a la Santísima para probar su fe caminando descalzos sobre las brasas. Los 21 de mayo en Grecia y los Balcanes, ortodoxos devotos pasan el fuego encomendándose  al santo Constantino y a su madre Helena. En el sur de la India son los devotos de la diosa Kali los que queman toneladas de lecha hasta realizar alfombras de brasas de 5 m. de longitud, sobre las que pasan descalzos como prueba del poder sobrenatural de la diosa. Tras consultar con dermatólogos, médicos y físicos, llegué a la conclusión de que el fenómeno llamado efecto Leidenfrost podía explicar el prodigio. En teoría la sudoración del pie, las pisadas planas, expulsando el oxígeno y evitando por tanto la combustión, y la breve duración del contacto de la piel con las brasa, desmitificaban el milagro. Ahora había que demostrarlo. Reproduje, con todas las condiciones de control, una alfombra de brasas idéntica en el tipo de brasas, longitud y calor a las que pasan los devotos de Kali. Me encomendé a Newton, en lugar de a ningún santo, y yo mismo caminé descalzo sobre las brasas sin quemarme. Newton había vencido a la diosa hindú, pero también a los santos cristianos. No es un fraude ni un milagro, sino un fenómeno físico mistificado por la fe. Citando a San Agustín: “un milagro no ocurre contra la naturaleza, sino contra nuestro conocimiento de esa naturaleza”. En el caso de los otros gurus y santones que vi en mi viaje por India, la explicación a sus poderes resultó menos elegante…

EGIPTO: NI MAGOS NI MALDICIONES NI EXTRATERRESTRES

 

Supongo que al entrar en la tumba de Tutankamon, en el valle de los reyes, sentí la misma decepción que miles de viajeros antes que yo. Entre sus paredes casi no queda ni rastro del fantástico tesoro del faraón y, afortunadamente, tampoco de la famosa  “maldición” de los faraones. Y es que, sin en lugar de H. Carter y Lord Carnavon, hubiesen sido los CSI del ficticio Gil Grissom los primeros en penetrar en la tumba de Tutankamon, habría procedido a procesar la escena del crimen, descubriendo la presencia de una bacteria: aspergirus. Este organismo fue detectado en la tumba de Tutankamon, como en otros recintos antiguos, en 1962 por el Dr. Ezz Taha. Pero si se hubiese detectado en  1922 todos los asistentes al desprecintado de la tumba que padecían problemas respiratorios, como Carnavon, quizás habrían evitado el contagio de la bacteria y su posterior muerte, mientras que los nativos que entraron en la tumba, o los que habían desarrollado anticuerpos tras pasar largas temporadas en el desierto, como Carter, sobrevivieron a la “maldición”.

Esto se puede aplicar a muchos otros supuestos misterios de Egipto, como las “maquinas” de Abydos. Los jerofligos que han sido reproducidos en innumerables libros sobre misterios del pasado, presentados como la representación de un helicóptero, un tanque y dos aviones en un templo faraónico, en realidad son el fruto de la superposición de dos cartuchos faraónicos, el de Seti I y el de Ramses II, que solía superponer su firma sobre la de faraones anteriores, para apropiarse de la autoría de sus templos.

También debemos contemplar con más prudencia los supuestos poderes sobrenaturales de los sacerdotes egipcios. El descubrimiento del papiro Westcar revolucionó la historia del ilusionismo al describir la primera actuación de un prestidigitador en la historia. El mago Djedi actua ante al faraón Keops realizando trucos de ilusionismo, que el pueblo creía poderes sobrenaturales, que todavía reproducen magos como David Cooperfield. Keops era un faraón subestimado por los amantes del misterio. Después de colarme en plena madrugada, en las cámaras prohibidas de la Gran Pirámide, y ver con mis propios ojos las evidencias de que el faraón de los magos fue su constructor, ya no me extraña ver como David Cooperfield puede hacer aparecer y desaparecer la estatua de la libertad. Aunque mi aventura de madrugada en la Gran Pirámide me costo una detención y el incautamiento de todo mi material por parte de la policía egipcia…

 

AFRICA : COCHES Y MOTOS EN LAS PINTURAS RUPESTRES

 

Llegamos al distrito de Dedza bordeando la frontera de Mozambique. En esta región africana encontramos numerosos sitios arqueológicos donde podemos contemplar dibujos, grabados y petroglifos, inquietantemente similares a los que fotografié en el Sahara y en otras partes del mundo. En realidad existen dos grandes concentraciones arqueológicas de este tipo en el sur de Malawi. Una, en torno a Dedza, donde encontramos los sitios rupestres de  Chongoni, Namzeze, Mlunduni, Chencherere, Ulazi, Mphunzi, Chigwenembe, Nsana wa Ngombe y Diwa. La segunda esta aún más al sur, a unos 350 kilómetros de Lilongwe, en torno a Limbe. Allí se concentran también los sitios de Naisi, Nkhoronje, Sanjika, Lisau, Ntawira, Machemba, Midima y Mikolongwe.

Algunos de los petroglifos y grabados rupestres más extraordinarios del mundo, desde el punto de vista de la evolución de las creencias, están allí. Lo prometo. Y estoy seguro de que si Däniken hubiese visto esas cuevas repletas de pinturas rupestres realizadas por la etnia nyau, en las que junto a cervidos, elefantes, jirafas o chamanes danzantes, aparecen las inequívocas imágenes de coches, habría puesto el grito en el cielo.

Tanto los brujos nyaus que conocí, como Ogedó, como los trabajos de arqueólogos y etnólogos Lindaren y Schoffeleers, descifraron el enigma. En algunas regiones de África continúan viviendo tribus y etnias ancladas en la edad de bronce, que mantienen las mismas tradiciones mágicas, como el arte rupestre. A principios de siglo, con la aparición de los primeros vehículos a motor en África, incluyeron en sus pinturas religiosas aquellos “animales de metal” de origen desconocido. Sería correcto decir que los coches pintados en los murales rupestres africanos fueron dibujados por tribus “primitivas”, solo que para dichas tribus la edad de bronce llegó hasta nuestro siglo XX.

Muchos de los petroglifos y pinturas rupestres que he podido medir, calcar y fotografiar en Asia, África y América, tienen un origen similar. La evolución tecnológica y cultural no ha sido la misma para todas las culturas del planeta.

 

 

EL AUTOR es experto en teología y criminología, incansable viajero y miembro de más de veinte asociaciones internacionales de investigación, se adentra también en el mundo de la investigación paranormal y las ciencias alternativas. Su espíritu crítico y escéptico sobre estas últimas materias constituyen un excelente  contrapunto siempre a tener muy en cuenta, sobre todo, por los excesivamente crédulos.

www.manuelcarballal.blogspot.com

 

 

 

 
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