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Al igual que las conocidas figuras de Nazca, existen otras muchas más diseminadas por todo el mundo, y del mismo modo, sólo son visibles desde el cielo. Un ejemplo de este curioso misterio de la antigüedad son las existentes en el Sáhara Occidental, el antiguo Sáhara español, hoy bajo soberanía del reino de Marruecos, tras el abandono de España de estos territorios en virtud del Acuerdo de Madrid (14/11/1.975), firmado entre España, Marruecos y Mauritania, por el cual se procedió a descolonizar la zona el 28 de febrero de 1.976, siendo dividida su administración entre Marruecos y Mauritania. Un día más tarde la guerrilla saharaui, Frente Polisario, proclamó la República Arabe Saharaui Democrática, declarando la guerra a los países ocupantes. Mauritania hizo la paz con el Frente Polisario, pero Marruecos se anexionó también la parte de Mauritania, por lo cual y hasta la fecha de hoy es un territorio en estado permanente de guerra, siendo una auténtica aventura o irresponsabilidad, como quiera llamarse, adentrarse ni tan siquiera minimamente en dicho emplazamiento.

Uno de los "boomerangs" existentes en el desierto del Sáhara.
Juan José Benítez, en su libro "Mis enigmas favoritos" (Plaza & Janes Editores, 1.993), nos describe por primera vez, cómo pilotos del Ejército del Aire Español que prestaron sus servicios durante el tiempo de colonización española de estos territorios, descubrieron durante sus misiones unas extrañas formaciones sobre el terreno, y que bautizaron con el nombre de "moscas" y "boomerangs", pues sus formas vistas desde el aire recordaban enormemente a estos típicos insectos, con sus dos alas, separadas por una especie de canal recto y provistas de una cabeza oscura y mal definida, y las otras formas, a una estructura muy similar a la de la famosa arma aborigen australiana.
En el caso de las "moscas", según informaban los pilotos (únicos privilegiados para poder ver estas magníficas formaciones realizadas por la mano del hombre) no sobrepasaban los 50 metros de envergadura, mientras que los "boomerangs" eran gigantescos, alcanzando kilómetro y medio de longitud en algunos casos.

Juan José Benítez dio a conocer este misterio en su libro "Mis Enigmas Favoritos", de Plaza & Janes Editores.
Todos los "boomerangs" se hallan orientados hacia el Oeste, mientras que las moscas no guardan ningún orden aparente, estando distribuidas en principio y a falta de más información, anárquicamente.
La fabricación de estas enormes figuras está realizada con grandes piedras oscuras. La localización resulta extremadamente difícil, pues muchas de estos dibujos aparecen y desaparecen por la acción móvil de las dunas del desierto.

Esta es una de las formas denominadas por los pilotos españoles como "moscas".
Los nativos del lugar, nos relata Benítez, al ser interrogados por la curiosidad de los pilotos españoles siempre respondían que dichas obras fueron propiedad de sus "gloriosos antepasados".
Una vez más...., ¿señales al cielo?.
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