ATACAMA

Por: Carlos E. Casero

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El desierto de Atacama es el más árido del mundo. Está rodeado por un lado por la Cordillera de los Andes y por el otro por el Océano Pacífico, dando forma al norte de Chile. Hay zonas donde la lluvia y la vida son fenómenos desconocidos. A mayores altitudes los cactus sobreviven extrayendo humedad de las espesas nieblas que en ocasiones descienden sobre el desierto. En algunas partes la niebla suministra humedad suficiente para unos diminutos oasis llamados "lomas". Durante miles de años los aborígenes sembraron en los profundos valles sus enormes murales (geoglifos) en los riscos de montaña, realizados agrupando oscuras piedras sobre la clara arena. Incluyen imágenes de personas, animales, formas geométricas y viejos dioses. En toda el área se encuentran gigantescas y estilizadas manifestaciones de arte prehistórico que adornan las altas laderas de los cerros, conocidas como geoglifos.

 

El Gigante de Atacama, el geoglifo con una representación humana más grande del mundo.

 

Si bien todos estos geoglifos se encuentran diseminados en diferentes valles, quebradas y cerros, destaca especialmente el conocido como Cerro Unita. Este emplazamiento se ubica a 84 Km. al noreste de Iquique. Se trata de un cerro-isla con geoglifos monumentales. Aquí se puede encontrar el gigante de Atacama, (tal vez un dios preincaico) figura de un gran humanoide de 86 m de alto y de 3.000 m2 de superficie y otras figuras geométricas de gran tamaño trazadas sobre las laderas oeste y sur de este cerro.

La técnica empleada en su confección es de tipo mixta, es decir mediante la acumulación de piedras y "raspado" de terreno. Son un total de 21 figuras, que oficialmente se creen que fueron realizadas por culturas que habitaron toda esta región entre los años 1.000 y 1.400 d. C. como una forma de rendir culto a divinidades locales. Se identifican dos paneles, uno hacia el sur con 12 figuras de forma geométrica y una zoomorfa; el otro panel se orienta hacia el oeste, siendo la figura principal la del humanoide, junto a otras 7 formas geométricas a 100 a 200 m2. A la derecha del "Gigante" se puede apreciar el bastón de mando o báculo. A la altura de las rodillas se observan adornos de plumas.

 

Representaciones humanas, animales y geométricas invaden uno de los parajes más inhóspitos del mundo.

 

Otro emplazamiento de gran importancia es el situado en el Valle de Azapa. Este grupo de geoglifos se ubican a 4 Km. al sureste de Arica. En Azapa, destacan los paneles denominados La Tropilla y Cerro Sagrado. El primero de ellos lo forma un grupo de camélidos encabezados por dos personajes con apariencia de chamanes, que tal vez representen los espíritus que guían la tropa hacia la costa.

El segundo de estos paneles conserva un conjunto heterogéneo de dos figuras antropomorfas asociadas a otros animales que estarían vinculados a una aldea de colonos Incas altiplánicos, en relación a ritos de la actividad agrícola ganadera.

Además destacan en Azapa, las representaciones gigantescas de dos camélidos en técnica extractiva, contiguos a la aldea de Cerro Sombrero. Esta técnica "extractiva" consiste en limpiar o raspar todos los materiales superficiales, tales como guijarros y rocas de un tono más oscuro, y dejar el nivel más profundo de tonalidad más clara. Otros de los geoglifos se han realizado por la acumulación de piedras volcánicas de color habitualmente oscuro a modo de mosaico, destacando sobre el resto del terreno.

 

Representaciones de seres desconocidos en el Valle de Lluta.

 

Estos geoglifos del Valle de Lluta al igual que el resto de los existentes en el desierto de Atacama deben en parte su estado de conservación al practicamente nulo indice de pluviosidad.

 

También en el Valle de Lluta, ubicado a 13 Km. al noreste de Arica se gruparon estas obras en paneles, sobresaliendo las representaciones antropomorfas (hombre gigante y hombre chico de Lluta) con un singular patrón estilístico. La figura tipo alcanza hasta 50 metros de longitud, posee rasgos formales esquematizados; cabeza de perfil, cuerpo y extremidades de frente. Se asocian figuras de llamas, felinos, monos, sapos, águilas, etc.

En los Altos de Ariquilda, en los Valles de Azapa, Tiliviche, Abra, Lluta , Chiza Suca o los Cerros de Figuras, Soronal, Unita, etc, en todos estos lugares, la grandiosidad de estos geoglifos alcanza su máxima expresión cuando pueden ser contemplados desde el aire. Es aquí, desde un avión, helicóptero o globo cuando sobre estas viejas imágenes del pasado prácticamente olvidadas por la arqueología surgen multitud de preguntas del por qué y para qué de su realización. Al igual que en las más conocidas figuras de Nazca, en el vecino Perú, la solución dada para poder explicar todo este enorme conjunto prehistórico de figuras y líneas es la de asociarlas a antiguos ritos religiosos, a mitad de camino de señalizaciones astronómicas y simbologías asociadas al inicio de tareas agrícolas y ganaderas. Y al igual que en Nazca, no podemos entender por qué tan colosal esfuerzo humano para señalizar todos estos posibles acontecimientos en un lugar del mundo donde precisamente la subsistencia se hace tan especialmente dura, no aprovechando todos los accidentes geográficos naturales que a los antiguos moradores del lugar se les presentaban.

 

La técnica "extractiva" realizada en este dibujo geométrico, es la más frecuente en el conjunto de geoglifos del desierto chileno de Atacama.

 

Pero sobre todo lo que más despierta la curiosidad de multitud de investigadores, es la obsesión de estos pueblos por realizar todo este gigantesco entramado de líneas geométricas y figuras con un claro objetivo incuestionable hasta para el más despistado observador, la total intencionalidad por parte de los constructores de que toda su obra se pudiera ver en todo su esplendor sólo desde el aire.

 

 

 
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