LOS CABALLOS BLANCOS DE GRAN BRETAÑA

Por: Carlos E. Casero

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De todos los caballos que se dibujan sobre las colinas de Gran Bretaña, el conocido como Caballo Blanco de Uffington es el más popular y seguramente el más antiguo de todos, como así parecen atestiguar los últimos estudios realizados por un equipo de arqueólogos de la Universidad de Oxford, quiénes le han otorgado una edad que ronda los 3.000 años aproximadamente, aunque los primeros registros escritos que hacen referencia a su presencia son del año 1.070 d. C. Debe su nombre al próximo Castillo de Uffington, cuyos orígenes se remontan a la Edad de Hierro.

 

Al igual que otros geoglifos, el Caballo Blanco de Uffington ha ido cambiado su fisonomía tras las distintas restauraciones que a lo largo del tiempo y producto de las adversidades metereológicas y actos vandálicos, ha experimentado.

 

La figura del Caballo de Uffington es la más grande de todas las existentes en Gran Bretaña, alcanzando una longitud de 120 m. y junto con el resto de las figuras de caballos que abundan por la zona ha sido asociada a la forma equina con la que usualmente los celtas representaban a la diosa “Epona”, divinidad relacionada con los poderes curativos y la fertilidad. El enorme tamaño de su figura puede observarse desde una distancia superior a los 20 Km. sobre la cima de un montículo conocido como la Colina del Dragón, donde viejas leyendas locales aseguran que San Jorge venció tras dura batalla a un enorme dragón. Es por ello que hay quien asegura que la supuesta figura de un caballo es en realidad la del dragón al que dio muerte San Jorge.

 

La mano del hombre ha contribuído a la desaparición de muchos geoglifos, como la de el Caballo de Rockley. Algunas viejas fotos son el único recuerdo que nos queda de su presencia

 

Existen datos sobre caballos desaparecidos como el Caballo Blanco de Rockley, descubierto en 1.948, cuando un grupo de labradores pasaba el arado sobre la superficie de una tierra de labranza, pudieron observar que una masa de tiza blanca surgía desde el interior de los surcos y la tierra removida. Tras una posterior limpieza de toda el área, apareció medio desdibujada la figura de un caballo bien proporcionado, del cual nos ha quedado recuerdo gracias a fotografías aéreas tomadas poco después de su descubrimiento. De manera inexplicable y tras el transcurso de unos pocos años, el caballo desapareció.

 

Estampa sobre una ladera de El Caballo Blanco de Cherhill.

 

Otros muchos caballos aparecen diseminados por multitud de escarpados y colinas, algunos construidos en épocas remotas difíciles de precisar y otros de mucha más reciente facturación, que tratan de imitar a los más antiguos. Sus nombres hoy en día son una excelente referencia turística para los pueblos de los alrededores. Los caballos Blancos de Uffington, Westbury, Osmington, Cherhill, Folkstone, Alton Barnes o Jockey no dejan de ser, independientemente de su fecha de construcción, un símbolo de un conocimiento perdido del cual apenas podemos sospechar su significado.

 

 

 

 

 
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