En 1.959 el físico italiano Giuseppe Cocconi y el estadounidense Philip Morrison, se plantearon en un artículo de la prestigiosa revista "Nature", que de existir una civilización extraterrestre mínimamente cualificada tecnológicamente, conocería la frecuencia de radio que emite el átomo de hidrógeno (con una longitud de onda de 21 centímetros y 1.420 megahercios), pues este es el elemento más común en todo el universo y también el más sencillo. Es por ello que dedujeron, que el mejor sistema para localizar a una posible civilización extraterrestre consistiría en escuchar mediante potentes radiotelescopios las estrellas más próximas al Sol y así poder detectar alguna posible señal procedente de otros mundos.
Por otro lado, el radioastrónomo Frank Drake, que trabajaba en el radiotelescopio de Green Bank (U.S.A.), coincidió plenamente con las teorías anteriormente citadas, elaborando personalmente un proyecto para escuchar en esas frecuencias de radio, que denominó "Proyecto Ozma", el nombre del rey del cuento del Mago de Oz.
Fue en el año 1.960 cuando sus primeros objetivos fueron alcanzados, las estrellas Epsilon Eridani y Tau Ceti. Había nacido SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence).
Frank Drake junto con Carl Sagan realizó un primer intento de establecer estadísticamente, cuántas civilizaciones extraterrestres podría haber en nuestra galaxia, basándose en una serie de parámetros biológicos, cósmicos y tecnológicos a través de una fórmula matemática que sólo emplea multiplicaciones. Desde entonces es mundialmente conocida como "La ecuación de Drake":
N = R x f x n x l x i x c x L
N = nº de civilizaciones tecnológicamente avanzadas en la galaxia.
R = nº de estrellas existentes en la galaxia.
f = porcentaje de estrellas que podrían tener un sistema planetario.
n = nº de planetas en ese sistema que podrían permitir una evolución ecológica.
l = nº de planetas donde se hubiera desarrollado la vida.
i = nº de planetas donde la vida hubiese alcando un estadio inteligente.
c = nº de planetas donde se hubiese alcando un desarrollo tecnológico.
L = vida media de esas civilizaciones tecnológicas.
El resultado aproximado nos acerca a unas 4.000 posibles civilizaciones. Pero hasta ahora solo sabemos que N = 1 , es decir, a nosotros mismos, ya que a día de hoy, los resultados de la búsqueda SETI, son más bien negativos.
Más recientemente esta fórmula ha sido revisada tanto por Drake como por otro gran número de astrónomos, llegando a la conclusión de que, con los últimos avances y datos aportados sobre el conocimiento del universo, el número de planetas susceptibles de soportar formas superiores de vida es muy superior al estimado en un principio.
Pero, todos los intentos de SETI, como el META (financiado por Steven Spielberg), META II, SENTINEL, MOP (proyecto de la NASA), PHOENIX, SERENDIP, etc, no han tenido resultado. A pesar de todo ello, Frank Drake continúa siendo muy optimista (demasiado según nuestro criterio), y espera que el deseado primer contacto con una civilización extraterrestre no espere más allá del año 2.008.
Ahora como hombre de la calle que soy, y bastante ignorante en este tipo de temas por cierto, tengo que plantearme algunas preguntas.
Todo este montaje, es sólo para saber si... ¿estamos solos en el universo?. Suponiendo que se tuviesen resultados positivos, ¿sería fluida la comunicación entre ambas partes?. Y digo esto porque un hipotético contacto con una civilización procedente de una estrella situada a 100 años luz de nuestro planeta, tardaría en llegar una contestación 200 años después del envío de nuestro mensaje. En definitiva, todo muy bonito pero muy poco practico.
Es más, yo recuerdo que cuando era pequeño mi madre me solía decir, "..., Carlos, no tienes que hablar con desconocidos". ¿Es inteligente señalizar nuestra presencia a civilizaciones desconocidas?. Y por favor rogaría no caer en el tópico típico, de los "hermanos cósmicos" y de las "fraternidades interplanetarias". Más con los pies en la tierra, recordaría que la alemania nazi, tenía mucho de "tecnológico" y muy poco de "civilizado". Que yo sepa, ninguna especie animal de nuestro planeta señala su presencia intencionadamente ante el peligro de posibles depredadores. "No puede encontrarse bajo el firmamento ni un solo ser, animal o criatura, que no tenga su contrario. Es una ley de la naturaleza", (Jean de la Fontaine).
Tengo la sensación de que la humanidad, al igual que un bebé que aprende a ponerse de pie en su cuna y observa el increíble mundo del resto de la habitación, está empezando a conocer también el universo que nos rodea, pero al igual que el bebé todavía no hemos salido de la cuna. "En cuanto hay vida, hay peligro", ( Ralph W.Emerson).
El astrofísico John Ball propone diez posibles razones, por las cuales el ansiado contacto no se ha producido:
1. No hay otras civilizaciones.
2. Las hay, pero son primitivas. Tal vez en el futuro sea posible.
3. Las hay, más o menos como nosotros, pero no tienen los medios suficientes.
4. Existen, saben que estamos aquí, pero no logran llamarnos la atención con sus medios.
5. No se preocupan de nosotros, dado que no somos una amenaza para ellos y no tenemos nada que les interese.
6. Están algo interesados en nosotros y algunos de ellos nos estudian calladamente.
7. Están muy interesados, y nos estudian secretamente, (llamada hipótesis del ZOO).
8. Interfieren en nuestros asuntos actualmente.
9. Somos un experimento en su laboratorio.
10. Dios existe, y nosotros somos, su única obra.
Pero, ¿realmente estamos utilizando un sistema adecuado?. Hay quien postula, que en vez de tratar de comunicarnos con señales de radio, sería menos primitivo hacerlo con señales de luz. Esta proposición nació hace más de 30 años de el inventor del rayo láser y Premio Nobel Charles Townes, que aseguraba que la emisión de potentes pulsos láser de varios megawatios de potencia sería un sistema más sencillo y eficaz para la transmisión de mensajes a través de las gigantescas distancias del Universo.
Volviendo a las diez posibles causas por las cuales aún no se ha producido el contacto con una civilización extraterrestre, la comunidad científica tendría que tener muy en cuenta a mi juicio, los puntos 5, 6, 7, 8 y 9. Pero esto sería admitir la existencia del fenómeno OVNI como algo real, a pesar de los miles y miles de testigos en todo el mundo, y de toda condición social que atestiguan haber observado dicho fenómeno en todas sus variantes, fotografías y vídeos, rastros de radar, interferencias en vehículos, en equipamientos técnicos, huellas terrestres, daños materiales, efectos psicológicos en testigos, observación de tripulantes, etc.
La gente de la calle y el público en general, tiende a asociar términos como SETI y OVNI, lo cual suele acarrear problemas de credibilidad y de seriedad a determinados sectores científicos que colaboran en los proyectos de búsqueda de inteligencia extraterrestre. Y es que sentar en una misma mesa a un ufólogo y a un científico interesado en contactar con alguien de "ahí fuera" parece imposible, aunque ambos busquen y ansíen lo mismo. Lamentablemente los prejuicios y la prepotencia dominan entre los científicos. "La ciencia sirve para darnos una idea de cuán vasta es nuestra ignorancia" (Robert de Lamennais).
No se debería apartar ninguna hipótesis de trabajo por muy descabellada que esta pareciese, y trabajar en todas direcciones. Sólo los resultados darían al final la razón a unos u otros. No rechazamos el proyecto SETI plenamente, pero tampoco se tendría que rechazar la posibilidad de que, "ellos" tal vez ya hayan estado aquí, como la paleoastronáutica trata de demostrar o que ahora mismo, a día de hoy estén aquí.
Como podemos ver, hay más formas de buscar el "contacto", y más si existe la posibilidad que no tengamos que buscar tan lejos. "Las verdades más sencillas son aquellas a las que el hombre llega más tarde" (Ludwig Feuerbach).
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