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Para muchos, aquel 24 de junio de 1.947 sobre el extinto volcán Mount Rainier en el Estado de Washington (EE.UU) se comenzaba a escribir la historia de la ufología, cuando Kenneth Arnold divisó una formación de "platillos volantes", como la prensa norteamericana y mundial los denominó inicialmente. Sin embargo, nada más lejos de la realidad ubicar el inicio del fenómeno OVNI en tan reciente época.
Mucho ha llovido desde entonces, y la solución al enigma OVNI permanece hasta el día de hoy tan lejana como aquel mes de junio de 1.947. Son muchas las teorías y explicaciones que desde distintas posiciones se han vertido para clarificar tan complejo y a veces absurdo fenómeno. Seres procedentes de lejanas galaxias, viajeros del tiempo, intraterrestres, moradores de otras dimensiones, etc, etc, o también que estos avistamientos son producto de fenómenos meteorológicos como los rayos en bola, descargas de energía por la fricción de placas tectónicas en los terremotos, así como otro tipo de fenómenos de origen natural no catalogados por la ciencia. Incluso en un principio se barajó la posibilidad de que los OVNIS fuesen alguna especie animal desconocida que morase en las altas capas de la atmósfera. Como vemos la imaginación no ha faltado para poder aclarar el enigma.
No han faltado también, quienes en un intento claro de restar importancia al fenómeno OVNI, lo han "solucionado" asegurando que tan sólo son malas interpretaciones de los testigos, que confunden estrellas brillantes, aviones, satélites, globos sonda, meteoritos, la Luna, etc, etc, con supuestas naves conducidas por marcianitos verdes. Otros más tajantes con risa burlona, sólo hacen recordar a la opinión pública que hay mucho loco y borracho suelto por la calle.
En cualquier caso, y sea cual sea la opinión que se tenga, merece la pena detenerse en el estudio de tan polémico fenómeno, del cual guste o no reconocerlo, son ya millones las personas que han sido testigos en todo el mundo.
Como todo proceso o actividad humana, el estudio de los OVNIS también está sujeto a las corrientes y modas que imperan en cada momento, y ahora, parece estar de moda la paraufología, corriente autodenominada como racionalista e integradora del estudio psíquico del fenómeno OVNI, que al más puro estilo Freudiano, resume toda la problemática en el inconsciente del individuo, y diluye la realidad física o cuando menos la minimiza, haciendo caso omiso de las pruebas físicas: fotos, señales de radar, huellas sobre el terreno, efectos sobre animales, etc.
Nadie discute que todo fenómeno físico sobre un individuo afecta al psiquismo, pero esto es una consecuencia indirecta, y no el problema en sí. Que un testigo de un avistamiento OVNI cambie la visión de su entorno e incluso su personalidad es tan factible como pueda serlo en cualquier persona que haya padecido un shock similar a un accidente o una agresión, no olvidemos que el cerebro tiene su sistema de autodefensa, e inventa sus "propias realidades" para protegerse de aquello que le amenaza o sencillamente no comprende. Es por ello que tratar de llevar a los OVNIS de lleno al campo de la parapsicología es bastante "ingenuo", lo mismo que sería tratar el mundo del automovilismo, por poner un ejemplo, desde la perspectiva de las técnicas de cirugía en caso de politraumatismos por accidente de tráfico. Es cierto que el ocupante de un automóvil puede tener un grave incidente y acabar en un hospital con multitud de traumatismos teniendo que ser intervenido quirúrgicamente, pero al igual que en el caso que nos ocupa no deja de ser una consecuencia indirecta.
Que haya gente que ha convertido el fenómeno OVNI en un movimiento pseudoreligioso no deja de ser una clara señal de la triste dependencia del ser humano por alguien superior a él (repetida, una y otra vez en la historia), que le pueda hacer la vida más cómoda y llevadera, por lo que me da igual que el "maestro guía" que se nos aparezca sea el "Arcángel Pepito", el "Ángel Jordi", la "Virgen Maripuri" o el "Comandante P2-D2 del planeta Agostini". Después de todo y desde el principio de la historia, tal vez, todo esto no sean más que pruebas de tipo "psicológico" de los tripulantes de los OVNI, para determinar cada cierto tiempo nuestra "pobre madurez" como raza en el universo y escasa capacitación para desenvolvernos ante unos seres, que con total seguridad nos parecerían dioses, esos mismos dioses que para los paleoastronautas no dejan de ser "antiguos astronautas".
Es imperdonable olvidar que el fenómeno OVNI se viene produciendo desde que el hombre tiene recuerdos de su historia, e incluso mucho antes. El mismísimo origen de la raza humana podría estar contenido dentro de este enigma, al haber sido creados genéticamente por otros seres, como mantiene el bioquímico ingles Francis Crick, premio Nobel en el año 1962 por haber descubierto la estructura del ADN, que afirmaba que podríamos haber sido creados por una supercivilización del espacio que, en una época remota "infectó" al planeta Tierra (panespermia dirigida).
El caso es que, todas las antiguas civilizaciones nos hablan de un tiempo en que los dioses convivieron entre los humanos, y que ellos regían los destinos de la humanidad. Estos dioses poseían carros voladores, tecnología y medios suficientes como para llevar acabo cualquier tipo de obra colosal, siendo dueños y señores de los destinos de todos los pueblos sobre la faz de la Tierra.
Destacados miembros de la que fuera la Academia de la Ciencia de la extinta Unión Soviética, como los padres de los primeros misiles y viajes espaciales Nikolai Rimin y Konstantin Siolkovski, astrónomos, matemáticos y filólogos como Viajeslav Zaitzev, Félix Zigel, Vladimir G. Azhazha, P.Konstantinov, M.Agrest, Samuilovich Schklovski, o los más conocidos Albert Einstein, Von Braun, Hermann Obert y el mismísimo Carl Sagan, aseguraban que, muy probablemente los hombres de la antigüedad recibieron la visita de seres de otros mundos, y que éstos dieron origen a las antiguas leyendas y mitos que hasta el día de hoy nos han llegado de una forma bastante confusa por la erosión del tiempo transcurrido.
Nada más lejos de mi intención que tratar de burlarme o atacar cualquier nueva iniciativa que desde dentro de la ufología nazca para poder esclarecer el fenómeno OVNI. Creo totalmente necesario un estudio multidisciplinario que nos enriquezca a todos, dentro de un debate continuo y sin desprecios por ninguna de las partes, pues bastantes enemigos tiene ya la ufología como para tirarse los trastos a la cabeza desde dentro de la misma familia ufológica. Un postulado que sería valido para todos, podría ser la afirmación del ufólogo francés Aimé Michel, quien aseguraba: "......frente al fenómeno OVNI hay que estar abierto a todo, pero no creer en nada......".
Ahora bien, sin caer en ningún tipo de dogmas de fe, creo totalmente incuestionable que cualquier tipo de trabajo se debe iniciar desde los cimientos y orígenes del problema en sí. Es decir, sin nunca olvidar que los primeros habitantes de este nuestro planeta hace miles de años ya plasmaron mediante dibujos rupestres sus observaciones físicas del mismo fenómeno que hoy nos ocupa. Y es que es de estos primeros observadores de la historia, de donde nacen esos "arquetipos" del Inconsciente Colectivo, y no de aquel 24 de Junio de 1.947.
Finalizo con unos comentarios de Jacques Bergier, de su libro "Los extraterrestres en la Historia":
"......Para mí, la intervención de seres extraterrestres en nuestra Historia no resulta más absurda que la de los microbios en nuestro estado de salud. Se trata, en ambos casos, de intervenciones no perceptibles para nuestros sentidos, pero que un estudio más detenido nos revela y que un análisis instrumental confirma...... Charles Fort ha dicho. "Pertenecemos a alguien". Yo voy más allá y afirmo que somos la creación de alguien, y llego hasta sugerir que estamos vigilados y que, acaso, interviene alguien en nuestras actividades y en nuestra Historia......".
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