* (41 d. C.) Durante el mandato del emperador Claudio, Seneca en su obra Cuestiones Naturales, relata como un cometa procedente del Norte se alzó hacia el cénit para luego ser llevado hacia el Este.
* (60 - 65 d. C.) Julio Obsequens nos relata como un "escudo ardiente" acompañado de un haz de luz enorme, cruzó de un lado al otro la ciudad de Roma. El escritor Flavio Josefo en su libro IV de Las Guerras de los Judíos nos cuenta como sobre la ciudad de Jerusalén apareció una gran "estrella en forma de espada" y un "cometa" que duraron un año entero.

Moneda romana acuñada en el año 193 d. C. siendo emperador Publio Helvio Pertinax. En la parte superior izquierda, justo por encima de la mano extendida de la mujer se puede ver un extraño objeto circular atravesado por dos líneas rectas que se asemeja a los actuales satélites artificiales. La moneda fue encontrada en Siria, donde precisamente varios historiadores como Elio Lampridio o Herodiano, hacen referencia a la aparición por esas fechas de extrañas "estrellas voladoras".
* (71 d. C.) Lycosthenes asegura que fueron vistos dos "soles" al mismo tiempo, siendo uno de ellos flaco y pálido, y el otro limpio y poderoso.
* (77 d. C.) Julio Obsequens recoge la aparición de un gran "escudo envuelto en brasas" que todo el mundo pudo contemplar en el cielo de Roma.

Representación de una "columna de fuego" en el libro del escritor romano Julio Obsequens, Liber de Prodigis.
* (98 d. C.) Lycosthenes nos cuenta como una "antorcha ardiente" pudo ser observada cruzando el cielo. De repente cayó. Al lado del Sol un "escudo incandescente" cruzó el cielo de Roma despues de que viniese destelleando por el Oeste y alejandose después hacia el Este.
* (174 d. C.) Dio Cassius escribe en el volumen LXXII de su Historia Romana el siguiente hecho: "...Durante una gran batalla contra los quadrí, Marco Aurelio temió por todo su ejército- Una legión entera de cristianos oró por su dios, quien inmediatamente prestó oídos fulminando al enemigo con sus rayos y aliviando a la par a los romanos con intensa lluvia. Marco se quedó muy asombrado ante este hecho, y no sólo honró a los cristianos con un edicto oficial, sino que dio el título de Tonante a su legión. Numerosos rayos cayeron en las filas enemigas y el agua y el fuego descendían simultáneamente, consumiendo a los bárbaros. Pues la lluvia era como aceite que hacía que el fuego se extendiera...".

Conrado Wolffhart (Lycosthenes), filósofo, filólogo, teólogo y profesor de gramática de nacionalidad suiza, recogió a lo largo de su vida (1.518 - 1.561) uno de los más completos y abundantes trabajos sobre objetos voladores no identificados.
* (192 d. C.) En el Libro I de Historia del Imperio, Herodiano nos relata como un objeto muy brillante cruzó el cielo, y como numerosas "estrellas" fueron vistas por el aire en pleno día. También el historiador Helio Lampridio en su obra Vida de Cómodo hace referencia a que durante el reinado de Cómodo un objeto particularmente brillante cruzó el cielo.
* (193 d. C.) Dio Cassius en el Libro LXXXIV de Historia de Roma al hacer referencia a la conspiración contra Didio Juliano nos relata: "...Tres hombres trataron de asegurarse el control de los asuntos: Svero, Niger, y Albibo. Estos eran los tres hombres augurados por las tres estrellas que súbitamente aparecieron a la vista rodeando al Sol cuando Juliano se hallaba en nuestra presencia ofreciendo sacrificios de ingreso frente al edificio del Senado. Estas estrellas fueron tan visibles que los soldados se las quedaron mirando continuamente y señalándoselas mutuamente...".

Tito Livio (59 a. C. - 17 d. C.). Historiador romano residente en Roma que utilizó gran cantidad de archivos de otros historiadores más antiguos y del que lamentablemente sólo nos a llegado una pequeña parte de su trabajo. Sus testimonios no han dejado de sorprender a todos los estudiosos de los fenómenos aéreos anómalos.
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