Distintos historiadores y cronistas han recogido a lo largo de los años numerosas referencias que hacen hincapié en la presencia de extraños objetos surcando los cielos. A continuación exponemos un breve resumen de algunas de estas crónicas inexplicables partiendo del año 2.000 antes de Cristo (a. C.) hasta comienzos del siglo I. Esto no quiere decir ni mucho menos que no existan referencias anteriores que hagan mención de estos sucesos, pero hemos preferido partir de una fecha concreta para mostrar una pequeña reseña histórica de estos últimos 4.000 años.
En todos estos años solo ha cambiado la terminología para referirse a este extraño tipo de fenómeno, en función del contexto histórico y cultural de quienes han sido testigos de su presencia. Hasta el día de hoy nada o muy poco a cambiado...
* (2.000 a. C.) En el Capítulo X del libro chino "Ciencia Natural" se relata que bajo el reinado de Xia Ji se vieron "dos soles" en la ribera del Río Feichang, uno ascendiendo por el Este y otro descendiendo por el Oeste, los cuales "rugían como el trueno".
* (1.500 a. C.) Los escribas del Faraón Thutmosis III recogen el testimonio de la presencia de "ruedas y discos de fuego" que son avistados en las proximidades del palacio del faraón.

El Faraón Akhenatón fundó una nueva religión para el imperio egipcio a partir de una experiencia en campo abierto, tras aparecersele un objeto volador que el calificó como un "disco refulgente que latía como su corazón".
* (1.361 a. C.) El Faraón Akhenatón hace mención en su colección de "Himnos y Cantos" a los siguientes sucesos: "......Y así sucedió que, estando el faraón en la caza del león, en pleno día, sus ojos avistaron un "disco refulgente" posado sobre una roca, y éste latía como el corazón del faraón, y su brillo era como el oro y la púrpura...... (canto IV)". En su III Himno continúa haciendo referencia a la presencia de éste "disco refulgente" con la siguiente narración: "......¡Oh!, disco solar que con tu brillo refulgente palpitas como un corazón y mi voluntad parece tuya. ¡Oh!, disco de fuego que me alumbras y tu brillo y sabiduría son superiores al Sol......".
* (1.027 a. C.) Queda recogido por viejos textos chinos que, en el año 24 de Chao Wang, durante la Dinastía de los Cheu, ocurrió un extraño suceso que quedó registrado de la siguiente manera: "......El día 8 de la 4ª Luna apareció una gran luz por el lado del sudeste que iluminó el palacio del rey......".
* (708 a. C.) Durante el reinado de Numa Pompilio, varios sacerdotes romanos documentaron la presencia de"un escudo de bronce" que fue visto caer del cielo.
* (508 a. C.) Relatos de Plinio el Viejo aseguran que en la vieja ciudad italiana de Bolsena, "escudos ardientes voladores" asolaron con rayos caloríficos a parte de la ciudad, dejándola en llamas.

La presencia de "discos o escudos de fuego", junto a la de "antorchas llameantes" sobrevolando los cielos de todo el mundo, es constante en las crónicas de los pueblos antiguos. A la derecha podemos ver uno de los dibujos que Aldus Manutius en el año 1.508 d. C. utilizó para ilustrar uno de los libros de Julius Obsequens con un disco y una antorcha realzados en color.
* (503 a. C.) En este año quedan recogidos varios testimonios sobre unas "lanchas como las de la guerra" que brillaban en los cielos y que fueron vistas en la ciudad de Roma en varias ocasiones al filo de la medianoche.
* (480 a. C.) En Temístocles VI, Plutarco nos narra el fenómeno producido en Grecia cuando una gran luz flamígea apareció volando sobre el cielo durante la batalla de Salamina, ante los ojos atónitos de miles de combatientes persas y griegos.
* (332 a. C.) Durante el cerco a la ciudad de Tiro por parte de Alejandro, sucedió un hecho que quedó registrado por parte de los cronistas que acompañaron al macedonio en su conquista del mundo. En plena campaña por la conquista de la ciudad, apareció una formación de "escudos voladores" en formación de triángulo, encabezado por un "escudo" de casi el doble de tamaño que el resto. Los discos sobrevolaron los ejércitos de ambos bandos. De repente y ante la sorpresa de todos los presente, del mayor de todos los "escudos voladores" salió un rayo que destruyó las altas torres y murallas. El grupo de "escudos voladores" permaneció suspendido sobre la ciudad hasta que los hombres de Alejandro conquistaron la ciudad, desapareciendo posteriormente a gran velocidad hasta fundirse con el azul del cielo.
* (222 - 221 a. C.) Cronistas como Plinio, Julio Obsequens y Lycosthenes recogen varias referencias a la presencia durante éstos dos años de formaciones compuestas de "tres Lunas" que volaron en distintas regiones próximas a la ciudad de Rímini, durante el consulado de Gnaeus Domitius y Gaius Faunus.
* (217 a. C.) Tito Livio asegura que, varios objeto similares a "escudos redondos" fueron vistos evolucionar a gran altura sobre la ciudad de Faleri Veteres (actual Civita Castellana) en Italia, donde el cielo pareció quebrarse como por una gran fisura, y a través de esa abertura resplandeció una fuerte luz.

Marco Tulio Ciceron, uno de los mejores historiadores romanos también hace referencia a la aparición de extraños fenómenos sobre los cielos del imperio romano.
* (214 - 204 a. C.) Durante estos años Tito Livio recoge numerosos incidentes. En Adria fue visto un "altar volando en el cielo" y a orillas del Río Tarracina fueron vistas unas especies de "naves de guerra de formas que no existían". También fue vista una "gran piedra" que volaba en el cielo de Rhaetia", y dos "soles" sobrevolaron las ciudades de Alba y Fregelle iluminandolas en plena noche.
* (175 - 170 a. C.) En Lanuvium, escribe Julio Obsequens, fueron vistos tres "soles brillantes" en el cielo al mismo tiempo, y varias antorchas cayeron aquella noche desde el cielo. Plineo en su Libro II, capítulo XXX escribe que en Roma fueron vistos "tres soles". Lycosthenes asegura como en una ocasión los miembros del foro romano pudieron observar "tres soles" brillando al mismo tiempo. El mismo autor escribe que, una "antorcha brillante" fue avistada sobre los cielos de Lanuvium.
* (163 - 122 a. C.) De nuevo Obsequens nos narra que en la Isla de Cefalonia, pareció como si una trompa sonara en el cielo, y cayó una lluvia de tierra. Algo así como "un sol" brillo de noche en Pésaro. En la Galia se vieron "tres soles y tres lunas".
* (103 - 100 a. C.) Plutarco, en su Cayo Mario menciona la presencia de "lanzas y escudos voladores" sobre los cielos. Julio Obsequens comenta en su obra Prodigiorum Liber que, en Picena fueron vistos "tres soles".
* (91 a. C.) En el capítulo 114 del Prodigium, Julio Obsequens hace referencia a un gran "globo de fuego" que cruzó el cielo italiano en la región del norte y que producía un "ruido terrible". También en Spoletium, otro de estos "globos de fuego", descendió a nivel del suelo, para luego aumentar su tamaño según ascendía, haciéndose tan grande que ocultó al mismo Sol.
* (76 a. C.) Relata Plineo en Historia Natural, Libro II, capítulo XXXV, como fue vista durante el consulado de Octavius y Scribonius, una "luz cayendo desde una estrella", que creció al aproximarse a tierra y después de alcanzar el tamaño de la Luna, derramó la claridad de un día nublado. Este fenómeno fue testimoniado por el procónsul Silanus y su comitiva.
* (50 - 48 a. C.) Marco Tulio Cicerón en su Divinationis (Libro I, capítulo XLIII) escribe que fueron vistas "dos o tres lunas aparecer", y llamas de fuego observadas en el cielo. En otra ocasión el Sol sustituyó a la noche, y ruidos fueron escuchados en el cielo mientras las nubes parecían explotar, apareciendo extraños globos en el cielo. Plutarco recoge también distintos incidentes, entre los que figura un testimonio muy especial, el de el mismísimo Julio César, que aseguró haber visto una "antorcha llameante" sobre el cielo mientras sus tropas combatían a las de Pompeyo en la batalla de Tessalia.
* (12 - 10 a. C.) En éste periodo un gran "cometa" iluminó la ciudad de Roma durante varios días, desvaneciéndose posteriormente en forma de pequeñas "antorchas de fuego". Lejos de allí y según el cronista japonés Yusuke Matsumara, en la ciudad de Kyu Shu, aparecieron "nueve soles" en el cielo causando gran temor y recelo entre todos los testigos, incluidos los miembros de la familia real.
* (AÑO " 0 ") El nacimiento de Jesús de Nazaret está marcado por la presencia de un fenómeno anómalo aéreo conocido por todos, la conocida como "Estrella de Belén". Fantasía popular o simple conjunción planetaria para algunos, pero..., a poco que se estudie detenidamente los distintos escritos (sobre todo en evangelios apócrifos) que hacen referencia a la aparición de la "estrella" que anunció el nacimiento del "mesias", se podrá observar que su comportamiento nada tiene que ver con una explicación convencional, al igual que otros muchos acontecimientos que son narrados por los autores bíblicos.
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