LOS DOGON

Por: Carlos E. Casero

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Los dogon son un pueblo que se localiza en la actualidad en la República del Malí (África Occidental), en la zona conocida como el Sahel, en la altiplanicie de Bandiagara. Su historia y tradiciones no dejarían de pasar desapercibidas al resto del mundo si en el año 1.951 los antropólogos franceses Marcel Griaule y Germaine Dieterlen no hubiesen publicado un trabajo titulado "Un sistema sudanés de Sirio", en el cual hacían un estudio sobre cuatro núcleos tribales sudaneses para averiguar el alcance de sus conocimientos ancestrales acerca del sistema estelar de Sirio.

 

Emplazamiento de los dogon en la República del Malí, junto a la frontera de la antigua Alto Volta, actual Burkina Faso. Se cree que se instalaron en esta zona alrededor del año 1.500 d. C.

 

En su estudio los dogon aseguraban conocer la existencia de una estrella (Sirio B) que es imposible de ver a simple vista. Para ellos es las más importante del firmamento y gira alrededor de Sirio A, la más brillante del cielo en la constelación del Can Mayor. Juntas ambas estrellas, no ofrecen al ojo humano más que un solo y potente foco de luz en el firmamento, lo que hace imposible distinguir una estrella de otra. Existía pues, la circunstancia de que los dogones conocían Sirio B, siendo conscientes además de que era invisible. Los dibujos representativos que hacen de la órbita de Sirio B, alrededor de Sirio A, son exactamente idénticos a los del moderno diagrama astronómico. Pero no sólo sabían esto. También aseguran que Sirio B, es una estrella muy pequeña. La llaman "Po Tolo", "tolo" significa estrella y "po" el nombre de la semilla más pequeña, que los especialistas en botánica denominan "digitaria". La astronomía oficial sabe que Sirio B es una "enana blanca", una estrella muy pequeña y muy pesada. Continúan con la afirmación de que a pesar de ser muy pequeña, es muy pesada, la más pesada que existe, constituida en un material más brillante que el hierro al que denominan "sagala".

De acuerdo a su mitología, Po Tolo da una vuelta alrededor de Sirio cada 50 años. Según la ciencia oficial sus cálculos se estiman en la actualidad en 50,040 años. Conocen también la existencia de Sirio C a la que llaman "emme ya". Los dogones celebran cada 50 años una fiesta que denominan "sigui", determinada por la rotación de Po Tolo alrededor de Sirio A. Cada jefe dogon tenía que preparar para cada fiesta, un recipiente impermeable en el que hacía fermentar la primera cerveza ceremonial a consumir en los festejos, un solo recipiente ritual en común, que una vez finalizada la fiesta, era colocado en la viga principal de la vivienda del jefe dogon, en donde se sumaba a los de fiestas precedentes. Sumando los recipientes existentes, se ha podido establecer que las festividades "sigui", ya eran usuales entre los dogones en el siglo XII. Los dogones aseguran que todos sus conocimientos proceden de unos seres llegados del sistema de Sirio, que denominan "Mommos", que descendieron a la Tierra en un "arca", que al aterrizar giraba y volteaba en el aire, siendo roja como el fuego inicialmente, y volviéndose blanca cuando aterrizó.

 

Imagen de Sirio A. El pequeño punto blanco a su derecha es la primera fotografía de Sirio B, obtenida en 1.970 desde el US Naval Observatory. Los dos puntos a la izquierda de Sirio A son reflejos de ésta.

 

Por primera vez, en el año 1.862, el astrónomo americano Alvan Clark logró ver en la estrella de Sirio, que no era sólo una, sino dos estrellas. Con un objetivo de 47 cm. de diámetro pudo distinguir a la que fue conocida desde ese mismo momento como Sirio B. Posteriormente, en una época mucho más reciente, se detectó la existencia de una tercera estrella que completaba el sitema de Sirio, Sirio C, la "emme ya" de los dogones.

Todos estos conocimientos del pueblo dogon, extraídos a lo largo del trabajo de muchos años de Marcel Griaule y Germaine Dieterlen, fueron lanzados al conocimiento público en el año 1.975 por el francés Eric Guerrier y por el estadounidense Robert K.G. Temple.

 

A la izquierda dibujo dogon describiendo la órbita de Sirio B en torno a Sirio A. A la derecha moderno diagrama astronómico de Sirio A con la órbita de Sirio B.

 

Que un hombre de ciencia como Marcel Griaule (1.898-1.956) extrajera esta información tan revolucionaria, despertó de inmediato entre sus compañeros todo tipo de rechazos. Pionero de los estudios etnográficos en África, primer catedrático de etnología de la Universidad de la Sorbona, consejero de la Unión Francesa, Presidente de la Comisión de Asuntos Culturales... y un largo etcétera de títulos honoríficos, no fue razón suficiente para que sobre este hombre no se lanzasen todo tipo de sospechas de fraude, basadas en un "terrible delito", su gran afición a la astronomía.

Poco importa que, a pesar de la gran cantidad de páginas del que constaba su largo trabajo sobre los dogon, iniciado en el año 1.931, sólo dedicara un capítulo al conocimiento de Sirio, y que fuese su compañera Germaine Dieterlen quien lo publicara varios años después de la muerte de Marcel Griaule. ¿Para qué montar un fraude si jamás hizo hincapié en él?.

Gran cantidad de antropólogos como Van Beek, Jacky Boujou, Paul Lane, etc, han tratado de verificar los trabajos de Marcel Griaule varios años despues de su muerte. Ninguno ha logrado los resultados alcanzados por Griaule. Esta circunstancia ha servido para desprestigiar todo su trabajo. Tampoco importa en esta ocasión que el conocimiento que le fue dado a Griaule fuese un regalo al que pocas personas pueden acceder, por ser parte de la tradición secreta de este pueblo africano, un regalo ganado por el respeto y la admiración a lo largo de muchos años de estudios y de convivencia. Este conocimiento sólo está al alcance de muy pocos miembros de la comunidad dogon, una casta sacerdotal que guarda celosamente todo el origen de sus costumbres y tradiciones. Marcel Griaule recibió un conocimiento secreto que le ha sido negado a otros. Es curioso ver como el fracaso de unos cuantos se ha convertido en el éxito de los detractores del trabajo de Griaule. Ahora falta por ver si cuando estos mueran, también son acompañados a su última morada por docenas de miles de dogon en señal de luto y respeto hacia su figura, como lo fue Marcel Griaule en 1.956.

 

Bajo el título de "El Misterio de Sirio", el escritor estadounidense afincado en Inglaterra Robert Temple, dio a conocer al mundo entero que hace 5.000 años la Tierra fue visitada por seres procedentes de Sirio. A la izquierda su primer libro, (de la colección Fontana Fantástica) de Ediciones Martínez Roca, S.A. (1.982). A la derecha una nueva edición ampliada del Grupo Editorial Ceac, S.A. (Timun Mas, 1.998).

 

Otros críticos han prescindido en atacar la figura de Griaule, conscientes de su intachable carrera profesional, y han preferido desarrollar la hipótesis de la "asimilación cultural". Esta teoría señala la posibilidad de que en algún momento después del descubrimiento de Sirio B en 1.862, algún grupo de misioneros europeos hablase a los dogon de que Sirio, la estrella más brillante de todo el firmamento, era en realidad un sistema doble, y que éstos asimilasen dentro de su cosmogonía esta circunstancia. O también que algún estudiante dogon de viaje por Europa regresase con estos mismos conocimientos, introduciéndolos en sus tradiciones y creencias.

Esta teoría parece ignorar la existencia de Sirio C, descubierto muy recientemente (1.995), amén de ser excesivamente rebuscada. Si bien existen pruebas de asimilación cultural en otros casos, estos requieren mucho más tiempo para desarrollarse, y más en el caso de los dogon, que celebran su fiesta principal (sigui), cada 50 años. Pero cualquier hipótesis es buena siempre que niegue la posible visita de seres de otros mundos en otras épocas a la Tierra.

 

 
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