LAS INCREIBLES ESPERAS DE GESTOPTEFONTEIN

Por: Carlos E. Casero

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Tal vez uno de los ejemplos más relevantes a los que nos referíamos en la presentación de la sección de “Tecnologías Perdidas”, cuando hablábamos de la aparición de objetos anacrónicos que de vez en cuando salen a la luz en los lugares más remotos del mundo, sea el caso de las pequeñas esferas descubiertas en una mina de plata de Gestoptesfontein, muy próxima a la pequeña ciudad de Ottosdal en la República de África del Sur, aunque posteriormente se supo que desde mucho tiempo atrás y en diferentes minas, no era nada raro que los mineros encontrasen algunas de estas pequeñas esferas de manera aislada.

 

Los expertos han descartado que estas pequeñas esferas sean de origen natura.

 

¿Cómo explicar la presencia de estos objetos manufacturados en estratos precámbicos?

 

El tamaño de estas esferas oscila entre los 3 y los 8 centímetros de diámetro, alojando algunas de ellas en su interior un material esponjoso que se desvanece con enorme facilidad al seccionarlas y quedar en contacto con el aire. Su exterior está formado por una aleación de acero y níquel de gran dureza, llamando poderosamente la atención unas finas líneas o surcos que rodean las esferas dividiendo en dos partes iguales a las mismas.

Los estratos precámbricos donde fueron encontradas superaban ampliamente los 2,8 mil millones de años, pero este fantástico e increíble dato no fue el que más sorprendió al equipo de  investigadores que las analizó. Durante las pruebas de laboratorio a las que fueron sometidas, se pudo precisar que estas extrañas esferas metálicas estaban perfectamente equilibradas, hasta tal punto que, excedían el límite de exigencia que los ingenieros de la NASA aplicaban al diseño de los giroscopios que fabricaban para los sistemas de dirección de sus naves espaciales. ¡El nivel de balanceo de algunas de estas esferas alcanza cien milésimas de pulgada!, un logro que hoy en día se puede alcanzar sólo y exclusivamente en laboratorios muy especializados y bajo condiciones de gravedad cero. Todos estos datos descartaban un origen natural de las esferas, como algunos investigadores inicialmente habían teorizado y abría una incomoda  vía de investigación.

 

La presencia de estas esferas ha venido siendo habitual durante muchos años en esta región de África del Sur.

El nivel de balanceo y equilibrado de estas pequeñas esferas ha sorprendido a investigadores de diferentes laboratorios.

 

Las extrañas esferas fueron repartidas entre varios museos de Sudáfrica, como el de Klerksdorp y Soweto, otras fueron a parar a manos de coleccionistas particulares e incluso algunas viajaron para un estudio más detallado al Instituto del Espacio de California pero, ni unos ni otros han sido capaces de emitir un informe en el cual aparezcan las respuestas que den una explicación lógica a la existencia de estas esferas. ¿Quién, cuándo y con qué fin fueron realizadas? ¿Quién estaba en disposición hace millones de años de la tecnología necesaria para poder fabricar las esferas?

Nos tememos que, una vez más y como tantas otras veces, quedaremos sin respuestas ante hechos tan insólitos y desconcertantes como fue este hallazgo en esta mina al sur del continente africano.

 

 

 
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